El mundo ha evolucionado a un alto nivel de especialización en variados aspectos de la economía.
Los seguros no pueden quedarse atrás y continuar siendo genéricos, sino diseñar productos especializados para poder responder a la altura de las necesidades de los clientes. Las buenas compañías de seguros trabajan en equipo con los líderes de cada sector cuando diseñan una póliza, construirla pensando en las características de los riesgos que sus clientes quieran tener cubiertos y que hablen el idioma de sus asegurados.
De esta necesidad nacen los productos específicos, dando cobertura a necesidades concretas no cubiertas por pólizas genéricas.